jueves, 17 de enero de 2013

Las misteriosas muertes de dos mujeres

Abril de 1989. El médico les recetó un comprimido antifebril pese a no detectar ninguna patología en especial. Las dos mujeres estaban solas en aquel departamento de la localidad de Florida (Buenos Aires), y jamás habrían imaginado lo que el destino les deparaba. Una de ellas, la menor, estaba en la cama cuando los delgados dedos del profesional la palparon intentando conocer la causa de su malestar. Nada, sin embargo, detectó.

Una vez garabateada la receta, le echó una prolija mirada a la mayor, de 21 años, y se despidió cortésmente. Y mientras avanzaba por aquel pasillo tétrico y desvencijado, mientras caminaba hacia la noche, la muerte se adentraba sigilosa y macabra por los resquicios de aquella propiedad.

¿Y cómo saber que estaba dejando atrás a las que serían víctimas de una de las muertes más enigmáticas de la historia argentina? ¿Cómo saber que él se transformaría en un testigo privilegiado, siendo el último en verlas con vida? ¿Cómo saber que “algo”, lo que fuera, aguardaba pacientemente agazapado para ejecutar su siniestro plan?

La noche era terrible y el clima gélido de la época propiciaba todo tipo de malos augurios.

48 hs más tarde.

Un olor nauseabundo escapaba de aquel departamento de Florida. Alarmados, los vecinos empezaron a desfilar con morbosa curiosidad en torno al mismo. Y la duda, persistente y corrosiva, obligó a la señora que rentaba el domicilio a telefonear a la Comisaria Numero 2 de Vicente López.

De inmediato se apersonó la fuerza policial. Y, tras insistir en ser atendidos, derribaron la puerta encontrándose con un horroroso hallazgo.

En la bañera, arrellanadas en sendas esquinas, observándose sin vida, estaban las mujeres en un avanzadísimo estado de putrefacción. Los cadáveres, totalmente irreconocibles, en una escena del todo dantesca, presentaban una fauna cadavérica plenamente desarrollada, con gusanos que por su color, forma y tamaño y otras características correspondían a una muerte de por lo menos un mes.

Y sin embargo, dos días antes, un médico y la vecina que les rentaba el departamento, las habían visto con vida. ¿Cómo se explicaba entonces?

Acababa de empezar el misterio de la Bañera Maldita.



EL SUCESO

Ocurrió el mismo año y mes en que un asesino serial incursionaba en Mar del Plata, zona balnearia de Buenos Aires; en que era descubierta una banda satánica antropófaga en México. El caso de “Las primas de la bañera”, como se caratuló, se hizo masivo en diferentes medios de comunicación, radial, televisiva y prensa.

Empecé en la Biblioteca Nacional. Debía despolvar aquel episodio que tanto horror y misterio había causado en Buenos Aires. Y elegí un día de abril para comenzar con esta investigación que, lo adelantó, nadie se podrá atrever jamás a esclarecer satisfactoriamente.

Creo yo, la señorita de la Biblioteca, al alcanzarme los innumerables folios encarpetados, tuvo un instinto de curiosidad que la llevó a preguntarme, furtiva y audaz su mirada, qué buscaba allí.

Era la segunda vez que me pasaba.

Otra vez sonreí enigmático y le arrebaté los libracos de un zarpazo.
Apenas me senté empecé a escrutar hoja por hoja en busca de algunas pistas. Al cabo de un instante tenía numerosas notas periodísticas que me ponían al corriente del suceso.

Había ocurrido en la zona de, como se dijo, Florida, a unos pocos kilómetros del centro de Buenos Aires. Las mujeres, Irma Beatriz Girón (21) y Gloria Fernández (15), habían sido encontradas en la mañana del Domingo en el departamento de planta baja de la calle Melo 3354. Los vecinos habían detectado los pestilentes hedores que emanaban de la propiedad y supieron en el acto que algo anormal ocurría.
Y luego, el hallazgo. Desnudas, en un estado deplorable.

Pero el misterio no hacía sino comenzar.

No habían pasado diez días de aquello, cuando el juez que llevaba la causa, doctor Raúl Casal, titular del Juzgado Penal de Instrucción N 2 de San Isidro, pensó que sería bueno y justo hacer una nueva pesquisa en el lugar. Palpó la replica de la llave que tenía en el cajón y se dirigió hacia el lugar de los hechos.
Una vez allí, se encaminó al baño. Encendió la luz y se quedó lívido: con repulsión descubrió, desconcertado, que la bañera estaba nuevamente llena de fauna cadavérica.

¿Cómo era posible aquello?

Más aún - y como nos comentó en una entrevista exclusiva para la televisión en Canal 2 – si se había limpiado toda la bañera y la canilla no goteaba , mucho menos estaba tapada la cañería para producir semejante situación. Y fue inevitable, los vellos de la nuca se le erizaron y no tuvo más que resignarse al misterio.

A los diez días yo volví a la escena del caso porque en realidad quería hacer un cuadro de la situación, de cómo era. Y estaba la bañera hasta la mitad, de nuevo llena, con toda la fauna cadavérica reposando como si nada. Imagínese mi sorpresa cuando vi aquella bañera

Y recordando aquel episodio nos decía: “El estado de los cuerpos era llamativo. Es decir se habían convertido en una suerte de muñecas inflables”.

Como para menos. Ya el libro de Bonnet dedica varios capítulos al tema de los ahogados, especificando cuando la muerte es de horas, meses, o días basándose en la caída del cabello, uñas, etc. Y no había dudas: la muerte de las jóvenes databan de por lo menos 1 mes. Y no sólo eso. Las sucesivas autopsias no arrojaron claridad al asunto. No se pudo esclarecer la causa del deceso.

Se descartó intoxicación por monóxido de Carbono. Electrocución. Ahogo. Etcétera.

Así, de a poco, se fueron tejiendo las más variopintas hipótesis. Entre las más inquietantes, figuraba aquella que hacía mención a una serpiente africana que tiene la particularidad de inocular su poderosísimo veneno dejando a la víctima muerta por descomposición en poco tiempo. Esta teoría de la víbora Mamba fue presentada por uno de los médicos legistas que había investigado el caso desde hacía meses.
Llegando, incluso, a hallar paralelos en Canadá, de donde recibió valiosa literatura al respecto.

Y sin embargo, nada sólido.

En el archivo de la causa pude verificar que figuraba como muerte súbita y simultánea, pero luego cambiaron esta primera declaración, clasificándola como “Muerte por causa desconocida”.

El Subcomisario Raúl Torres, en una entrevista a Canal 2, declaró su total escepticismo en el asunto, inclinándose a la teoría del monóxido, pese a que las dos autopsias referían que “no se había debido a monóxido de carbono”. Un verdadero desafío para las autoridades competentes.

Y en tanto deshilvanaba las polveras de las hojas, en busca de mayores datos, constando las versiones oficiales, una idea maquinal empezó a germinar en mi cabeza. ¿Podía ser que toda esta historia estuviera armada? Un rumor, una sensación parecía indicarlo.

Difícilmente me resigno a la sobrenatural y prefiero siempre inclinarme a las explicaciones racionales. Y en este caso, si bien pudiera haber algo maligno detrás, existían hechos concretos del todo físicos y constatables. Toda muerte sin explicación, creo yo, acarrea este problema de saber y no saber a que se enfrenta.
Para colmo, el forense Doctor Osvaldo Raffo hacía más truculento el asunto: “Se produjo un misterio más. Cuando se hace la autopsia de los cadáveres el perito queda obligado a llevar al laboratorio bajo custodia personal todo el material que saca de la autopsia. Esto es, sangre, orina, y el corazón de las víctimas. Esto desaparece”.

En otras palabras: se habían robado el corazón de las jóvenes.



CAMINO SIN PISTAS

Pongamos orden al asunto. En este suceso había tres insistentes misterios. Por un lado, la fauna cadavérica datada de un mes. Incluso, como declaró un forense, “aceptando que como quedaron las luces prendidas todo el tiempo, el ambiente se saturó de calor y se dieron las condiciones de pleno verano, la descomposición cadavérica era de mes, y no de pocas horas.” Un mes, pero dos días antes habían sido vistas rebosantes de vida ambas mujeres. Segundo: el juez Raúl Casal halla nuevamente en la bañera “fauna” (en un lugar precintado y clausurado a extraños.) Tercero: alguien substrae el corazón de las jóvenes.

Un puro enigma sin resolver. ¿Y qué ocurrió con aquel médico, Arnoldo Bresciani, que las vio por última vez? Pues verificó toda la historia. Añadiendo, si se quiere, otra rareza más al caso.

Los peritos hallaron aquella receta, que les hubiera dado Bresciani, donde faltaban dos comprimidos. Pero hete aquí que las autopsias no detectaron aquel medicamento en los cuerpos.

¿Otro misterio o una punta a la Verdad?

Sea como sea, las incógnitas empezaron acumularse y los policías, forenses, anatomopatólogos y médicos legalistas que intervinieron no tuvieron más que quebraderos de cabeza. Nada era seguro.

Ni siquiera la hipótesis que explicaba que lo que halló posteriormente el juez Casal se debía a depósitos de cebo de la piel que habían obstruido la cañería y un goteo periódico había llenado la bañera, dejando al descubierto los restos de gusanos que sobrevivieron a la limpieza. Algo del todo insostenible.

Aún dando por supuesto que la canilla perdía –lo que fue meticulosamente verificado– jamás habría llenado, goteando, la bañera en 10 días, de acuerdo al nivel constatado.

Por fin, esta hipótesis fue rechazada de plano por carecer de fundamentos. Estaba claro que alguien había ingresado a la propiedad luego que fuera clausurada, llenado con fauna cadavérica la bañera, pero ¿por qué motivo arriesgarse? ¿Sembrar misterios y pistas falsas? Quien sabe...

Otra pregunta era ¿por qué habían sido halladas las mujeres ocupando la misma bañera? Se pensó en una intriga de lesbianismo que pronto se descartó, pero que arrojó alguna luz al asunto al estudiarse la vida privada de las jóvenes. La noche anterior al hallazgo no habían asistido a un casamiento de un familiar, donde debían llevar un regalo de bodas.

Y allí surgió una nueva pista: un novio. Como dicen los investigadores policiales, cuando se investiga la personalidad de la víctima se llega al asesino. Y en este caso, Irma Girón, la mayor, estaba comprometida con Darío Arnoldo Tojo que, según los testimonios, había estado el viernes en la propiedad pero nadie lo había atendido. Y ¡oh extraña casualidad!: trabajaba en un serpentario. Y las pesquisas lo señalaron con vehemencia.

El médico de guardia que las atendió en su domicilio. El último en verlas con vida
Siendo sospechoso se ordenó la detención automática del joven. Pero para sorpresa y desilusion de los policías, el muchacho huyó para nunca más volverse a verlo. ¿Era el responsable? Si lo era, ¿Por qué se tomó la molestia de llenar nuevamente la bañera con fauna cadavérica? ¿Cómo logró hacerse con los corazones de las mujeres? ¿De tanto es capaz un simple muchacho?

Eso, como sea, no explicaba lo súbito de las muertes. Tan súbitas que “ una de las víctimas tenía muy cerca de su mano la prenda intima que se acababa de quitar...y ese brazo quedó rígido, fuera del receptáculo.”, declaraban los peritos.

¿Qué fue aquello que sesgó sus vidas con tremenda celeridad? ¿Qué les causó aquel espantó mortal petrificándolas en la escena? ¿Un veneno? ¿Un fármaco? ¿O vieron “algo” mucho más terrorífico con ellas aquella noche invernal de abril?

Todo, pienso, es posible.

Quedaba un camino por seguir. Visitar la propiedad y averiguar en el terreno lo que ni la policía ni los periodistas habían sabido esclarecer. Nada sencillo.



UNA MALDICION DEL MÁS ALLÁ

Tenía que hacerme con las fotos de las mujeres. Desde hacía un tiempo la idea de ver con mis propios ojos aquellos macilentos cuerpos era un reto para mí.
En los tribunales de San Isidro figuran los expedientes en transición número 4, cuyo legajo 2-36 380 se encuentra sobreseído: es decir, no me facilitaron nada para ver.

Una autorización que envié solo sirvió para que, una vez más, la burocracia se desentendiera del asunto.

Y cuando ya creí que no podría obtener una copia de las fotos originales, una amiga, avezada en ciertas tácticas, me ayudó a conseguir de manera, llamémoslo, “especial”, las fotografías que ahora podéis contemplar. Lo acepto. Me era imposible no dar a conocerlas a los queridos lectores.

Ahora restaba ir al departamento.

Eran las 16 hs del 2/6/2004 cuando un autobús de la línea 133 me dejó a algunas manzanas del lugar de autos. No había transeúntes. Estaba totalmente desierto, tal vez como consecuencia del golpe climático que asolaba la temporada.

Las calles estaban teñidas por una ligera humedad que, lo reconozco, me causó un cierto escalofrío.

Y es que, luego de 15 años, alguien interesado en el caso de “Las Primas” volvía al lugar de los hechos; el clima no ayudaba.

El departamento era uno de tres que constituían aquella remozada propiedad de Florida. Al lado, la vecina que otrora rentara a las muchachas vivía aislada por una pared frontal que lindaba a un garaje cuya puerta de madera barnizada brillaba con esa limpieza propia de los lugares habitados.

Ya de pie en el vano de la puerta toqué timbre reiteradas veces. Nadie, al parecer, poblaba aquel domicilio.

Me relajé y tranquilicé el mar de nervios que me corroía. Entonces lo noté, y me apresuré a apuntarlo en mi diario de investigación.

Una vez más advertí “aquello”; sutil sensación poderosa y cautivante de “algo” ordenando o permitiendo desvelar un tinglado oculto. Hablo de acontecimientos subjetivos que, tomados aisladamente, no representan nada. En su marco global, en cambio, ofrecen un siniestro bosquejo. Y ocurre, creo yo, siempre que vamos tras un misterio desconcertante; en el momento en que penetramos, a través de las sincronicidades, en un diseño prohibido.

Lo vi todo como un ajedrez.

La primera “ficha” era un anciano que salía a sacar la basura y se parapetaba en el vano de la entrada de piedra.

Carismático, me confesó que ningún habitante de la propiedad vendría hasta la noche. Todos trabajaban. Incluso los dueños que rentaban los tres departamentos.

Afilé la grabadora.

- ¿Imagino que conoce el caso de “Las primas de la bañera”?

- Por supuesto – exclamó y me miró fugaz – ocurrió allí enfrente y no se supo nunca qué fue lo que pasó. Quiere que le diga, aquí se cuentan cosas raras. Como que existe una maldición en torno al lugar. Mire, la señora que vivía aquí que les alquilaba a las chicas, murió al poco tiempo al caer por esa escalera ¿ve usted? – y me señaló a la distancia lo que se divisaba notoriamente como una escalera de piedra que conducía a la segunda propiedad, la de los dueños – Y además el camillero que atendió, junto con el médico, a las primas murió de causas inexplicables, en un estado de descomposición semejante al de las jóvenes.

Aquello me descolocó. Pero dudé de inmediato. No podía ser posible. Sin embargo – justo y bueno será que lo mencione ya mismo - más tarde habría de corroborar aquella información por el periodista Facundo Pastor de Canal 2 que también investigó el suceso no hacía mucho tiempo.

Y no sólo eso.

Pero dejemos que sea el anciano quien no los confiese.

- La antigua propietaria del departamento donde pasaron las cosas se fue horrorizada porque decía que veía presencias allí en la propiedad, sombras y ruidos extraños. Incluso la señora llegó a ver una vez a las chicas todas de negro en la bañera. Eso le causó un espantó tal que decidió quitar la bañera y llevarla lejos.

En efecto, tal como pude comprobar, hoy por hoy la dichosa Bañera Maldita se halla a las afueras de Buenos Aires, en La Plata, en un descampado ignoto, donde sirve como abrevadero para los animales, la mayoría caballos.

Y según confiesa el dueño del campo, sus animales no quieren acercarse a aquella “tinaja” a beber agua. Como recelosos, o intimidados por el misterio, jamás abrevan allí.

¿Oculta algo la bañera que impide esto?. ¿O se trata de simple mito?.
Sea como sea, la segunda “ficha” se presentó –cuando ya mis esperanzas fallecían de encontrar un inquilino - montando una moto.

Pese a las advertencias de mi interlocutor, desafiando todo pronóstico, Karina, una de las propietarias del departamento se detenía a unos metros de mí. La abordé sin pensarlo.

Y sus ojos, de un verde diáfano, enmarcados en una cabellera rubia, fueron rotundos: aquello no eran más que meros cuentos.

Si bien aceptó aquellas inexplicables muertes, desmintió todo el misterio referido a fantasmas y apariciones gestado en torno. Su suegro, el dueño de las tres propiedades, me dice, no quiere saber nada del asunto porque lo pone mal. Ella hace ocho años que vive ahí y me puede asegurar –puso especial énfasis en ello – que nunca oyó ningún ruido o manifestación inusual.

Y en cuanto a la bañera, me afirma segurísima, fue retirada por refacciones que hicieron los antiguos dueños del lugar. Mera estética. Nada de intrigas sospechosas.



RAZONAMIENTO FINAL: ¿MISTERIO O CALCULO PROGRAMADO?

Hay algo – muertes aparte - que me inquietó de este caso. Algo que no cuadra como debiera. Me refiero a ciertos detalles que parecen enlazados adrede. Demasiado oportunos.

Un dato que pude verificar con insistencia fue el total anonimato de las mujeres, que ni siquiera - cuentan los vecinos - se animaban a comprar en el Kiosco de al lado, ni en los comercios de la zona. Como si tuvieran una necesidad apremiante de no dejarse ver.

Curioso...

Además – y el resto quedará a imaginación del lector -: ¿No es extraño, cuando no conveniente, que por un simple estado gripal llamaran a una guardia de emergencia para ser atendidas? ¿No habrá sido, justamente, muy premeditado? ¿Por qué no se detectó el remedio en sus cuerpos si faltaban los comprimidos recetados?¿Acaso necesitaban un testigo de última hora?.

¿Y qué pensar del paradójico tiempo de exposición de los cuerpos?

Recordemos: un mes. Nada existe, ningún veneno es capaz de acelerar la descomposición, evolucionando la fauna, incluso los gusanos, en un lapso tan reducido.

Este es el panorama. 24 hs: deshidratación. La sangre no transporta más oxígeno, la piel se apergamina, el iris y las pupilas se deforman. 48hs: comienza la putrefacción. Surgen las primeras manchas verdosas. Los tejidos quedan como una goma, blandos. 72 hs: El color verde avanza ganando nuevos territorios del cuerpo. Es el momento de la fauna cadavérica, los insectos repugnantes que han germinado como larvas voraces de la carne. 96 hs: el cuerpo se ha deformado. Los gases han inflamado el estomago. La fauna se extiende. El olor es insoportable.
Pero, ¿para qué seguir? Imaginad – o mejor: mirad – en lo que se transformaron aquellas mujeres.

Y pensemos, como me refirió mi amigo el comisario Marcelo Palmili, que las huellas digitales son harto imposibles tomar a un cuerpo tan descompuesto, abotagado.
Tal vez sea como leemos en la novela Crímenes Imperceptibles: “El crimen perfecto, escribe, no es el que queda sin resolver sino el que se resuelve con un culpable equivocado”.

Y hoy por hoy, ante aquel inquietante misterio la mejor frase de batalla es “Fue el monóxido”, “Fue el novio”, “Hubo una maldición”.

Me pregunto, no sin cierta inquietud, si ahora mismo, dos mujeres anónimas no estarán riéndose de nosotros, jactándose de su audacia y sagacidad a la hora de consumar un crimen perfecto.

Porque de lo que no hay duda es que aquellos cuerpos tenían un mes por lo menos. Otra cuestión será saber a quienes pertenecían de veras.

Así y todo, aquel emblemático episodio de las “primas” seguirá abigarrando espacios en los medios y en cálidas salas de lectura de las bibliotecas; infiltrándose, impávido y aterrador, en las platicas después de medianoche, en los campamentos de verano y en las casonas vacías y tétricas que atestan Buenos Aires, donde algo, ya lo digo, late sin más pausa que el incomodo silencio.








Nota:
Aquí, en este link, la teoría del monóxido como la aceptada por Osvaldo Raffo. Enlace a las fotos de las primas. Atención: la imagen puede impresionar. Click Aquí

Publicado originalmente en el libro Enigmas Extremos de Sebastián Jarré
Website Autor : www.sjarre.com.ar 

martes, 8 de enero de 2013

Entrevista a un adicto al sexo



Esta es una entrevista en exclusiva con una persona con graves problemas de adicción al sexo, cómo lo vive, cómo siente, qué terapias y recomendaciones ofrece a otros adictos. Una entrevista imperdible.

  1.  ¿Que edad tiene y cuándo comenzó con su adicción?.
Tengo 28 años y pico. Mi adicción empezó hace más de 10 años. Todavía no había cumplido 17 años cuando empecé a frecuentar el oscuro mundo del sexo. Había salido de unos cuantos problemas familiares y económicos (2001, época de la crisis) y mucho rechazo de las mujeres, y de la gente en general, con lo cual abandoné la idea convencional de buscar pareja estable y me adentré al tema del sexo fácil, sin límites. Primero buscando gente por ahí, mujeres casadas, cosas por el estilo, también chats telefónicos y sexo virtual, hasta que desemboqué en el sexo pago. Lo que si tengo muy patente, es que antes de tener esos problemas, el sexo era algo secundario, tenía ganas pero no le daba importancia. Una vez que empecé a buscar sexo casual y frecuentar 0600 de charlas subidas de tono, la pulsión de tener sexo o algo similar se volvió imparable, sumando que quería saber más, fui probando tanto que terminé volviéndome adicto sin darme cuenta.
2. ¿Desde qué momento frecuenta locales de sexo pago?.
Acudo a prostíbulos desde el año 2004. En mi blog comencé mis relatos cuando pagaba prostitutas para que vinieran a mi casa, esas fueron las primeras experiencias. Despues de 2 años de hacer eso, empecé a frecuentar distintos lugares, de variado nivel.
3. ¿Ha padecido alguna enfermedad contraida por su adicción? Si asi es:¿Qué clase de enfermedad?.
Si. Me contagíe unas cuantas, la mayoría curables. Tuve moluscos contagiosos, HPV, también una rara enfermedad, similar a los forúnculos, pero de manera muy extrema. También es muy común contagiarse cosas como resfríos y gripes, hongos, cosas así por el contacto tan promiscuo. Todavía no estoy seguro de tener HIV, hace poco me hice mi ultimo análisis y salió bien, pero faltan unos meses como para salir definitivamente del período ventana de la ultima relación sexual.
4. ¿Utiliza comunmente protección, esto es, preservativo, cuando mantiene sus relaciones sexuales?
Bueno, lo general es que en los prostíbulos exigen que uses preservativo, te los dan ellos. Desde el comienzo siempre fui muy paranóico con las enfermedades, pero aún usando preservativo, me contagié todas las enfermedades que mencioné antes. Por otro lado, los preservativos que comúnmente te dan, son de mala calidad, y las prostitutas, contrariamente a lo que se suele pensar, no lo saben poner, sobre todo en lugares de mayor marginalidad, además muchas veces no te dejan usar los tuyos, ni siquiera que te los pongas vos mismo, por distintas excusas. Por mas que te cuides es riesgoso siempre. Posteriormente, fui probando cosas sin cuidarme, hasta llegar a tener sexo con varias decenas de mujeres sin protección, de distinta manera y en distintas circunstancias, pero el riesgo es el mismo. Llegó el punto en el que era más probable que yo contagiara a alguien que ellas a mi.
5. ¿Qué puede más? ¿El horror a contagiarse una enfermedad a través del prolongado contacto con prostitutas o su necesidad de sexo?.
La necesidad de sexo. Si yo no me hubiera enfermado, nunca hubiera pagado a la gente que le pagué por sexo. No solo por los riesgos, sino porque el 90% de las mujeres que conocí estaban muy mal de la cabeza, arruinadas por ese oficio, y llenas de problemas. Es imposible tener un goce saludable en esas condiciones. Ahora bien, yo no empecé no cuidándome, antes me cuidaba muchísimo, el punto es que no importa, te podés contagiar igual cualquier cosa. Después de conocer a un par de mujeres demasiado tentadoras, que me llevaron poco a poco, a probar sexo sin protección, de alguna manera mi adicción empeoró.
Sin embargo esto también sucedió porque, lo que no se dice o no se sabe, es que siendo adicto al sexo, el sexo mismo te da asco, lo detestas, es una impulsividad que no soportás, y solo querés sacártela de encima. En poco tiempo el sexo se volvió algo que me hace mal. Lo mas llamativo es el deseo mismo, yo cuando tengo mis “ataques”, así le digo cuando tengo ganas de sexo, no me siento, digamos caliente como se suele decir, al contrario, tengo frío, mucho frío, temblores, náuseas y dolores corporales, muy parecido a lo que siente un drogadicto cuando le falta su dosis.
Por otra parte las consecuencias de la adicción, paradójicamente son la pérdida del goce, luego del orgasmo(nunca más pude volver a tener un orgasmo teniendo sexo) y por último impotencia, todos estos síntomas los empecé a tener a los pocos años de volverme adicto.
Todo lo que hice después, aumentar la cantidad de mujeres, probar con dos a la vez, luego probar con mujeres más caras, y por último probar sexo sin protección, tuvo que ver con que ya no sentía placer, no sentía nada, como si mi pene hubiera perdido la sensibilidad. Tanto el penetrar, como caricias, o el sexo oral, directamente no siento nada, me esfuerzo por sentir algo, pero cada vez se hacía peor, incluso sin usar condón, sé que suena raro pero es así.
Actualmente, casí no tengo relaciones sexuales, y mi condición sexual se redujo, de tener sesiones maratónicas de sexo de varias horas, a tener alguna eyaculación(si puedo lograrla) mediante masturbación, alguna vez en el mes, cosa que cada vez se estira más en el tiempo, me cuesta cada vez más.
El horror de contagiarse enfermedades está presente siempre, pero antes o después de sufrir uno de estos “ataques”, durante, uno lucha en su cabeza por hacer lo correcto, no caer más, no arruinarse más la vida, pero el deseo enfermo puede más muchas veces. Si no hay un contexto de ayuda, de personas cercanas, y de una realidad favorable, es muy difícil salir. Yo estoy solo, y para colmo, en estos años de adicción, mi vida personal no tuvo mejoras, con lo cual, cada pesar que se vive, se convierte en un motivo más para caer en el vicio.
Uno piensa:”ma si, si total mi vida es una mierda, me acuesto con alguna y capáz que la paso bien”.
Esta frase siempre se me repetía en la cabeza, y era lo que me terminaba convenciendo de volver a caer. Lo peor de todo es que nunca la terminás pasando bien, la pasás mal, y a eso sumarle la cantidad de gente bizarra y maligna que conocí.
6. Finalmente, ¿le satisface el sexo pago o cualquier tipo de sexo?. Es decir, ¿el fin justifica los medios?
El sexo pago es una bazofia. Nunca me gustó ni me va a gustar. Terminé en él porque no había otra alternativa. Debo confesar que no nací privilegiado físicamente. Soy morochito y sabemos lo que eso implica en este país. Soy petiso y algo feo, y para colmo siempre con un aire muy juvenil, casi adolescente, cosa que nunca me benefició: mi voz y mi cara parecen de un nene, con lo cual nunca tuve suerte con las mujeres.
Muchos me dicen que es tema de actitud, o de dinero, o cosas similares, pero creo que si no tenés nada que valga, en el sentido más mundano y materialista que puede haber, nadie te quiere. Si yo hubiera tenido algo de valor, digamos facha, pene grande o algo, ya alguien se me hubiera acercado, pero nunca pasó.
Por otro lado, cuando busqué sexo fácil, con casadas, separadas, con viejas, cosas así, mi suerte fue paupérrima. Incluso tuve varios episodios donde casí caigo preso, o reventado por algún marido.
Las veces que me agrado pagar, fue cuando la prostituta también gozaba del sexo, cosa que es poco frecuente. Muchas de ellas estaban igual o más enfermas que yo, tenían sexo sin condón con cualquiera, o severos problemas en la cabeza y de comportamiento, pero en la cama eran brutales y muy atractivas físicamente, con lo cual era demasiado tentador.
Sin embargo, uno cuando tiene esas experiencias conoce que por más buena que esté la mina no hay ninguna garantía de tener buen sexo, es más, casi hay garantía de pasarlo de forma mediocre. Es muy difícil tener piel, algún tipo de entendimiento en la cama.
Por último, con el tiempo me di cuenta que la única manera de tener algún tipo de goce mínimo, es si te pasa algo con la otra persona, el sexo fácil, el touch and go no es para mi.
Con esto no digo que creo en el amor y esas cosas, al contrario, nunca creí, pero no puedo negar lo que me pasa, no puedo negar que uno necesita afecto, y que la paso bien cuando hay algo más que solo revolcarse un rato en la cama. Pero me di cuenta tarde.

7. ¿Usted cree que su adicción puede ser un impedimento para mantener una pareja estable?
Mas o menos. Sé que hay adictos al sexo, muy diferentes a mi, que tuvieron o tienen pareja estable, y salen y tienen sexo con un montón de otra gente. Mi adicción es diferente. Entre otras cosas me volví adicto porque ya era un rechazado, un anormal como suelo decir sobre mi condición.
Ahora prefiero ser virgen a tener que pasar por todo lo que viví con mi adicción, la verdad que no gané nada. El encontrar una pareja ya era muy difícil antes, pero creo que ahora es imposible. Cargar con esto ya es muy difícil, y sobre todo vergonzoso, además la experiencia que ganás no te sirve de nada.
Por otro lado, la adicción sí dificulta tu relación con la gente en general, yo me alejé de gente conocida, compañeros de estudios, entre otras cosas, por temor a que supieran de alguna manera de mi adicción, la vergüenza tiene un peso enorme.
8. ¿Cuál fue el hecho más desagradable que ha experimentado en locales de sexo pago, nos referimos a un hecho marcadamente degradante?.
Lamentablemente tuve muchas experiencias desagradables. Puedo resaltar que me humillaron mucho. Muchas veces, al ser locales y lugares de medio pelo para abajo, se dan situaciones de maltrato, de estafas y cosas similares. Uno mucho no puede hacer, no le devuelven el dinero si no está satisfecho, no podés pedir que te traten bien, o no te quieran engrupir.
Muchas veces las mujeres se aprovecharon de mi, viendo que yo las trataba bien o intentaba ser bueno con ellas. Me engañaron muchas veces, por ejemplo con el tema salud, me decían que estaban sanas cuando en realidad estaban enfermas y me querían sólo para contagiarme enfermedades.
También, muchas de ellas inventaban rumores sobre mi, para burlarse entre todos sobre mi condición: el tener un pene chico, el ser feo, el ser un estúpido, peor aún con el tema de no poder acabar, fui el hazme reir de muchos lugares, y lo supe por terceros o porque llegó el punto que era tan evidente que se reían de mi estando yo presente.
Esas situaciónes terminaron muy mal, y muchas veces, esa gente, está tan embarrada de la malicia que circula por ahí que se termina volviendo mala. Muchas veces me acusaron de tener HIV, u otras enfermedades cuando en realidad yo no tenía nada, tan solo para que el resto de las mujeres me viera con asco y yo no pudiera tener sexo.
Después el tema del maltrato es muy común, desde los matones de los lugares, que laburan como custodios, hasta los que te cobran, que te dan plata falsa, o no te quieren cobrar, te sacan tiempo del turno pagado, es decir te roban tiempo, sólo para molestarte y que sigas pagando.
Las mujeres también me han tratado muy mal, llegaron a insultarme en la propia habitación, sólo porque yo no podía tener un orgasmo, ningunearte de tal modo que te enojes, te vayas y ellas no trabajen, una técnica muy usada, o que una vez que pagaste no quieran darte el servicio con miles de excusas. Me hicieron todo tipo de estafas y uno no puede hacer nada.
También me humillaron públicamente varias veces, como gritarme cosas en la calle para que los transeúntes se rian de mi, uno de esos episodios ya lo publiqué en mi pagina, fue uno de los más vergonzosos que tuve.
Episodios desagradables también tuve a montones, en general tenían que ver con la higiene. Uno de los peores fue cuando a una chica teniendo sexo anal, ella literalmente defeca sobre mi, no fue mucho en cantidad pero en si el hecho me marcó tanto que nunca más quise hacer sexo anal, nunca sentí un olor tan nauseabundo.
También una vez, tuve sexo con una chica algo “deforme”, no se si tenía algún problema o algo asi, pero su cara era extraña y más su comportamiento. Una vez luego de tener sexo, salió corriendo al baño, no cerró la puerta, y como estaba muy drogada y borracha no se podía sentar en el inodoro, con lo cual orinó todo el baño como si tuviera una manguera, ella se reía o eso parecía, me impactó mucho que no tuviera ningún pudor.
También me impactó ver muchas chicas enfermas, con cosas raras en la piel, muy delgadas y ojerosas, también el hecho de que tengan cicatrices enormes en las piernas, cosa muy extraña.
Otra de las cosas más degradantes que vi, son las condiciones en que ponen a trabajar a esas mujeres, no importaba si era un lugar más caro o más barato, trabajan como 12 horas, semi desnudas, los baños siempre muy sucios, la competencia entre ellas es feroz, al punto de hacerse daño físicamente sólo para ganar unos pesos más.
Una vez por ejemplo, en un local muy malo, todas las chicas compartían un balde con agua, con el cual se lavaban la vagina, asi como estaban, se agachaban y se mojaban un poco. Cosa así tengo muchas, una tras otra te van dañando por dentro.
9. ¿Es consumidor de pornografía? Si es así ¿en qué medida le afecta en su adicción?
Sí, veo algo de pornografía, pero nunca me gustó. Siempre me gustaron más las películas soft, esas medio thriller, policiales donde todos se montan a la rubia, con actores de tercera, esas películas que pasaban en The film zone o i-sat. Vi pornografía “dura” digamos, ya de adulto y nunca me gustó, el tema es que me terminaba fijando ahí para ver como podía llegar a ser mejor en la cama, o también si podía modificar mis problemas como el no poder eyacular, es decir, hacer alguna pose o alguna situación, pero no hay caso, la verdad mucho no me agrada, si suelo ver, paso de video en video sin mirarlo casi, lo cambio porque uno tras otro no me gusta.
10. ¿Se puede salir de la adicción? ¿Está recibiendo o ha recibido tratamiento?.
Espero que se pueda salir. La ventaja que tengo yo es que desde el principio supe que algo malo me pasaba, nunca me engañé a mi mismo, más allá de no poder controlarlo. Lo que pasa es que siempre estuve solo y buscar ayuda ha sido muy difícil. Cuando empecé a investigar, el tema de la adicción estaba muy teñido de moral religiosa y condenación. Y la ayuda no se parecía en nada a lo que yo necesitaba, así como los síntomas.
Visité muchos médicos(también luego por las enfermedades venéreas) y todos me decían algo diferente, me decían que con las prostitutas no pasa nada, o que me buscara una amiguita para el sexo, o un hombre…también que lo que yo hacía era depravado, específicamente una médica me lo dijo, con cara de asco, tenía un símbolo religioso en su cadenita, y me decía que no podía confiar ni en una novia de 5 o 10 años de relación, con lo cual todo eso me confundía mucho más.
En el 2008 acudí a terapia para ver si resultaba, con una psiquiatra. El resultado, después de varios meses fue desastrozo, simplemente porque la mujer resultó una muy mala profesional, digamos que hacía lo que los terapeutas hacen en la ficción cuando se burlan de ellos, uno habla y ellos están durmiendo o pensando en otra cosa.
Intenté el año siguiente pero tampoco resultó. El contar estas cosas es algo muy delicado para mi, y después de esas experiencias no creo que vuelva a confiar en otro terapeuta, no creo mucho en ellos.
Si hubiera tenido mejor ayuda años atrás, y también me hubiera ido mejor en mi vida personal, creo que me hubiera curado mucho antes, pero lamentablemente las cosas salieron aún peor. Ya entre el año pasado y éste toqué fondo, y sexualmente hablando estoy muerto, porque prácticamente ya casi no sirvo para eso, sólo queda salir adelante.
11. ¿Cómo se imagina de aquí al futuro en lo respectivo a su adicción?.
No sé, no me gusta pensar en el futuro, cuando solía hacerlo me imaginaba con un buen estado financiero, con amigos, con novia, cosas sencillas, yo no quiero muchas cosas. Sin embargo todos mis planes y sueños se me fueron al tacho. Solamente pienso en curarme, en pasar más de un mes sin tener que pagar, o tener algo de sexo. Creo que después de pasar unos largos meses de abstinencia total ya todo se va a solucionar. Lo único es que ya el sexo es historia para mi, es algo que me desagrada profundamente y creo que de eso ya no hay retorno.
12. ¿Qué consejos le daría a las personas que pasan por su misma situación? 
Lo mejor es darse cuenta a tiempo, y no dejar que la enfermedad lo domine a uno, sobre todo si tiene cosas de verdadero valor, es decir una familia, amigos, esas cosas no hay que perderlas. No hay que dejarse llevar por el mensaje engañoso de el sexo fácil, de las super hembras que nos venden en la tele, es todo mentira, todo mentira.
El sexo espectacular con mujeres super atractivas es una farsa, para que compres todo eso, yo estuve con mujeres atractivas, y son tan mediocres en la cama como cualquier persona fea. Toda la superficialidad y comercio en cuanto al sexo se te deshace en la cara cuando vez la realidad, en las cuatro paredes de la habitación frente a esa otra persona.
Creo que lo poco que aprendí con esto, es que pasamos de una represión antinatural hacia el sexo, a una era donde el sexo se te vende por todos lados, pero que nada tiene que ver con la sexualidad verdadera, y menos  como la vive cada uno.

Website del entrevistado: click aquí

Por: Eduardo Vidocq
www.vidocq.com.ar

 
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